Eran las 7:30 cuando subí al microbús; tuve que soportar durante el largo viaje (vivo bastante alejada de lo que llaman civilización) el delicado perfume de mi vecino de asiento, el cual podría jurar era mecánico, ¿por qué?, no sé, corazonadas… (aunque creo que el ácido hedor que emanaba de sus poros, la playera roída del PRI con manchas de grasa, salsa verde, frijoles y diesel me predispuso). Juro que trataba de no prestarle atención; ni a él , ni al par de señoritas sesentonas que venían comentando muy “disimuladamente” lo puta que me veía… - que si “las medias de red” que si “en sus tiempos las muchachitas eran decentes” , que “si mi madre me viera…”
¿Si mi madre me viera?… me pregunto cómo hubiera sido. A veces, en mis fantasías, llego a casa y ella me espera feliz, me mira detenidamente, sugiere retocar mi maquillaje.
- El lipstick negro cuando comienza a desvanecerse ¡se ve fatal!
Y me presume el nuevo corset de vinil que una amigo suyo del chopo le consiguió “¡baratísimo!”
Sí, creo que así hubiera sido mi madre… ¡habría sido la cuarentona mas sexy de la colonia!, habría ido conmigo al concierto de Goethes Erben, y seguramente hubiera gritado como una loca al ver a Sean Brennan destrozar el circo volador con su Sacrifice… Sí, definitivamente doña Alicia está mal, esa anciana no sabe nada de mi madre; mucho menos de mi.
Ya no quiero escuchar tanta incoherencia, me pongo los audífonos y dejo que Indovina haga lo su: I bleed for You… Si, creo que es lo mínimo que podría hacer por ti.
Súbitamente: impacto con otro microbús.
Por salud mental bajo del micro, además el Instituto Cultural Poblano queda a solo cuatro calles de aquí.
Por fin llego a mi destino. Cruzo el lobby.
Es desagradable ver a tanta gente vestida de negro reunida en el edificio que alguna vez fuera penitenciaría del estado… años después estos también son presos, pero de su propia necesidad de aceptación.
Ya no importa, me trago mi complejo de “uniformidad” y concentro mis pensamientos en la banda que tocará; son buenos, a mi realmente me late su concepto aunque digan que es medio fresón, lo mas chido es que son una banda local consagrada.
Supongo que mamá se estaría quejando en este momento, diría que en sus tiempos la oscuridad era un compromiso, no una moda, que era una verdadera forma de vida…
Suspiro.
Alboroto, gritos desaforados. El vocalista de la banda estelar sale al patio a dar autógrafos…
Gran número de brujas y vampiresas de no más de dieciséis años corren hacia él.
¿Cómo habrá estado hace veinte años?…
Por fin comienza el concierto, la banda telonera: Endless Grief, creo que son de Monterrey.
Sí, aún recuerdo que mamá vestía de negro; se ve chida en esa foto que le sacaron con Pilar, la vocalista de Endless…
Cuarenta y cinco minutos después el escenario se llena con la elegancia y fuerza de Excecror Vecordia, ¡esa banda me encanta! Suenan pocamadre en vivo; mejor que en el demo que tenía mamá.
Dicen los que saben que yo fui procreada después de un concierto de Excecror. Papá no quería ir, el prefería el ska…
Toca el turno a Erzebeth.
Cuando mi padre decidió volverse “oscuro” se volvió fan también de Erzebeth. Mamá los detestaba eso explica por que nunca escuche nada de ellos...
La cancelada actuación da paso a la banda estelar.
Los ánimos se encienden, la gente grita cuando el bajista con su aire peculiar, como escapado de alguna película de Tim Burton, saluda al público que impaciente espera.
Mamá era especial, amaba el arte, tocaba el violín, gustaba de la literatura, los hombres y el buen whisky…
El reflector ilumina el demacrado semblante de la tecladista.
Mi primer concierto fue en noviembre del dos mil dos, Ataraxia vino a Puebla, mamá estaba embarazada de mí…
Una larga cabellera negra es el marco perfecto para pálido rostro que hace acto de presencia en el escenario, sus delgadas blancas y largas manos aprisionan el micrófono, su belleza etérea hechiza el lugar.
Mamá tenía una linda sonrisa de foto, un día ella se durmió. Yo quería jugar…
Las miradas ahora se concentran en una andrógina y esbelta silueta. Los gritos femeninos recuerdan el último concierto de aquel famoso cantante pop…
A mami le gustaba el cine gore, vimos la serie completa de trauma juntas…no sé por qué pero, creí que sería divertido…
¡Es “L4 Pet1t M0rt3” y están de vuelta en el lugar que los vio debutar hace tantos años atrás! Un orgasmo masivo se siente en el aire. Los cuerpos se mecen al compás del Synth Pop Goth Glam hecho en Puebla.
Cuando corté su cuello la sangre brotó a chorros ¡como en las películas!
El concierto terminó.
Seres oscuros ahora deambulan por la Puebla de noche; instantes atrás comulgaban con esas delirantes notas, ahora vuelven a sus rutinas mortales.
Ella camina pensativa. Se sabe parte de una escena incipiente; quizá inexistente.

:) Recuerdos...
ResponderEliminarQué fuerte, Chris!!! Apelando a la intertextualidad del relato...MUUUUUUUUUUUUY FUERTE!!! Triste, demasiado, se me hizo un nudo en la garganta...excelente narrativa, me encantó la manera en la que alternas la temporalidad y la voz del relato!! Excelente!! Y qué decir de lo de L4 p3tite M0rte :(, nostalgia, nostalgia...ojalá pudiera ser como una profecía...
ResponderEliminarMIl besos y felicitaciones!!